Despidos y liquidación final
Si te despidieron —o estás por renunciar— lo primero es saber qué te corresponde. Antes de firmar nada, conviene tener el número claro.
El despido es el momento en que más se pierde por apuro. Se firma un acuerdo por menos de lo que corresponde, se deja pasar un plazo, o se acepta una liquidación mal calculada porque «era lo que había».
Mi trabajo es que llegues informado a esa mesa: qué rubros te corresponden, cuánto suman, y qué pasa si el caso va a juicio.
Qué incluye
- Despido sin causa y con causa
- Despido indirecto (cuando te obligan a irte)
- Cálculo de la indemnización por antigüedad
- Preaviso e integración del mes de despido
- Liquidación final: vacaciones y aguinaldo
- Telegramas e intercambio de cartas documento
- Negociación y acuerdos
- Multas cuando había mal registro
Cómo trabajamos
- Consulta Me contás qué pasó y revisamos la documentación que tengas.
- Estrategia Te digo con franqueza si hay un reclamo viable, qué camino conviene y qué esperar de cada opción.
- Acompañamiento Llevo el caso y te mantengo al tanto en cada etapa, en palabras simples y sin vueltas.
Preguntas frecuentes
Me ofrecen un acuerdo, ¿lo firmo?
Antes de firmar, conviene calcular qué te corresponde. Un acuerdo bien negociado puede ser una buena salida —evita años de juicio— pero solo si el número es razonable. Una vez firmado y homologado, es muy difícil volver atrás.
¿Cuánto tarda un juicio laboral?
Depende del juzgado y de la complejidad. Puede ir de varios meses a algunos años. Por eso siempre evalúo primero si hay margen de acuerdo, y te explico las dos opciones con sus tiempos.
¿Y si renuncié yo?
Si renunciaste por decisión propia, en principio no hay indemnización. Pero si te empujaron a renunciar —rebaja de sueldo, cambio de tareas, malos tratos, falta de pago— puede tratarse de un despido indirecto. Vale la pena revisarlo.
Contame tu caso y lo vemos juntos.
Hablemos